Por Oscar Taffetani
"Creo que la operación es un éxito”, dijo el presidente Lula. “Obviamente, no terminó: apenas ha comenzado. Les pido mucha tranquilidad, porque venceremos esta guerra". Se refería a la ofensiva militar lanzada esta última semana contra Comando Vermelho, Terceiro Comando Puro, Amigos dos Amigos y otras organizaciones criminales con base en las favelas de Río y San Pablo, así como en las grandes cárceles del país.
La campaña para instalar UPP (Unidades de Policía Pacificadora) en 40 de las 1.000 favelas existentes comenzó hace algunos meses, aunque ganó repercusión cuando atacó auténticas ciudadelas narco como son Alemão y La Rocinha, en Río de Janeiro. La aparición de modernos tanques de guerra abriéndose paso entre los ranchos y casuchas de los morros nos trajo el recuerdo de aquellas guerras desparejas libradas a mediados del siglo XX en defensa del “mundo libre”, en escenarios tan distantes como Indochina, el Africa o América central. No obstante, las réplicas del ejército narco, utilizando misiles tierra-tierra y tierra-aire, nos devolvieron a este presente bastante más complejo (y no menos horroroso) que aquel pasado.







