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sábado, 5 de marzo de 2011

La ignorancia Europea continúa...

Colom se refiere a Menchú como “una fabricación”
Como “una fabricación” de la antropóloga francesa Elizabeth Burgos habría calificado el presidente Álvaro Colom a la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, según un documento diplomático publicado el 16 de enero por WikiLeaks, la organización que publica documentos clasificados de interés público.
El documento, firmado por el ex embajador de EEUU en Guatemala, James Derham, sostiene que Colom hizo esa declaración durante su recepción de despedida en julio del 2008.
Burgos transcribió una serie de entrevistas con Menchú y las transformó en la narración autobiográfica titulada “Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia”, publicada en 1983.
Colom es citado acusando a Menchú de manipular a las comunidades maya kiché opuestas a la construcción de una planta cementera en San Juan Sacatepéquez.
En los últimos cuatro años, comunidades indígenas han manifestado su descontento contra la corporación guatemalteca Cementos Progreso, y en mayo del 2007 llevaron a cabo un plebiscito en el que 8,948 personas rechazaron el proyecto y sólo cuatro lo aprobaron.
La oposición al proyecto se basa en el hecho de que la producción cementera requiere grandes cantidades de agua y las comunidades temen que los acuíferos locales se sequen, privándolos de este recurso vital.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cinco Siglos igual...

Guatemala y los pueblos Mayas: cambiar algo para que no cambie nada.
Por Marcelo Colussi

“Naturalmente vagos y viciosos, melancólicos, cobardes, y en general gentes embusteras y holgazanas. Sus matrimonios no son sacramento, sino un sacrilegio. Son idólatras, libidinosos y sodomitas. Su principal deseo es comer, beber, adorar ídolos paganos y cometer obscenidades bestiales. ¿Qué puede esperarse de una gente cuyos cráneos son tan gruesos y duros que los españoles tiene que tener cuidado en la lucha de no golpearlos en la cabeza para que sus espadas no se emboten?”, decía el Capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, cronista de la colonia española del siglo XVI en su “Historia general y natural de Las Indias”, refiriéndose a la población maya originaria del territorio que hoy se conoce como Guatemala, en Centroamérica, cuna de una de las grandes civilizaciones de la historia.
Años después, en 1894, según el Decreto 243 del general José María Reyna Barrios, presidente de la República de Guatemala, territorio ya constituido como país independiente, con fecha 27 de marzo y refiriéndose a los terratenientes cafetaleros de la época, se establecía que “el patrón (…) podrá retener o poner en depósito provisional los haberes en especie, animales u objetos que la ley embargar permite y que pertenezcan a un colono [mozo campesino, peón de finca] que haya huido o dé señal inequívoca de querer huir sin estar solvente con el patrón. Los patrones (…) podrán perseguir a los trabajadores fraudulentos que no hubieren cumplido sus compromisos y las autoridades designadas en esta ley están estrictamente obligadas a expedir órdenes de captura y facilitar los medios que están a su alcance para su aprehensión”.